Desde 2008, la Bóveda Global de Semillas de Svaldbard en Noruega ha servido como una de las últimas líneas de defensa contra la aniquilación de la vida vegetal en la Tierra. El complejo, construido al lado de una montaña, contiene en su interior alrededor de un millón de muestras de semillas, ofreciendo esperanza de que si todos los cultivos son destruidos, una reserva final seguirá disponible. Esto es excelente si quieres frutas y vegetales, pero ¿y si quieres galletas?
Con esto en mente, Oreo compró un área de terreno cerca y construyó su propia Bóveda Global. La compañía afirma que estas instalaciones llevan dentro solamente la receta y una reserva enorme de galletas. Como una precaución extra, los paquetes están envueltos en mylar, un material que puede soportar temperaturas de -62°C a 148°C y es resistente a reacciones químicas, impermeable a humedad y aire, conservando las galletas frescas y protegidas durante años.
